Es inevitable la fragilidad frente a las grandes metáforas.
Trazar una luz, por ejemplo, puede alejarnos del inicio
o asentar la fatiga prolongando el curso que provoca
respuestas inesperadas. No importa si tanteamos,
nuestra llegada someterá las cadencias a flujos insaciables
con la esperanza de lograr algún cuerpo en medio de la opacidad.
La imagen real no es una foto, es solo la imagen del silencio
y su pulso a cuestas siempre lo demás.
jueves, marzo 29, 2007
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